jueves, 23 de octubre de 2014

El amor es para uno mismo.

De vez en cuando me sucede que me visita el amor,

se viste de azúl turquesa que tanto me gusta

colándose por mi ventana con ese viento sutil que me mueve,

e invita a dar sorbos al café que casi nunca bebo


Me doy cuenta de su llegada porque desde que despierto mis piernas bailan,

en mi corazón se siente un pajarillo que canta tantas melodías,

se detonan sensaciones al borde del llanto en esa gratitud de sentirlo.

Lo tomo entre mis manos le quiero poner palabras y comienzo a dirigirme hacia èl que siempre le cuelgo la medalla de oro,

y se espesan las palabras...

porque ese amor que me visita esta tan dentro que aunque emana diversos cariños, a veces asusta, a veces enmudece, y el colibrí que salió disparado de mi pecho a tu boca, se regresa aleteando rápidamente hacia mi corazón para acurrucarse tan dentro de mi y que yo pueda cuidarlo.