lunes, 23 de marzo de 2015
domingo, 8 de marzo de 2015
Te quiero dar un Té.
Tengo una lista de amores eternos pero existe uno al que siempre he regresado
en las canciones, en los recuerdos, en los abrazos.
en las canciones, en los recuerdos, en los abrazos.
"Yo sí elijo quedarme despierta"
Yo quería que el quisiera , el quería querer.
Pero no pudimos estar por ahora, yo lo inmortalizo en cada segundo que respiro.
Yo creo que volveré a tener más amores, como siempre los he tenido pero por el momento
Yo quería que el quisiera , el quería querer.
Pero no pudimos estar por ahora, yo lo inmortalizo en cada segundo que respiro.
Yo creo que volveré a tener más amores, como siempre los he tenido pero por el momento
a el, al eterno le quiero dar un montón de "Tes"...
Quiero que su abrazo se deje de abrazar.
Quiero que su abrazo se deje de abrazar.
viernes, 13 de febrero de 2015
De la lluvia (Cuento de Sara y Matias)
Sara tenía muchos sueños que a menudo encontraba en los ojos de hombres que la hacían encontrar su propio vuelo... Un día en esos días donde las tardes son lluviosas y no sale el sol, se encontró a Matias cuando vio esos ojos , supo que nada volvería ser igual en su vida.. y así fue.
Se despidió de varios encuentros pendientes que tenía con algunos amores del pasado y comenzó a empacar la grandiosa alegría que habitaba en ella al lado de Matías. Y el amor entre ellos creció en cada momento. Comenzó a vivir uno de esos amores interminables apasionables e intensos de esos que las películas retratan en locaciones llenas de emociones plasmadas para llegar a tocar la fibra del espectador.
Su amor era tan único con gustos peculiares como jugar a bailar con su propia sombra, reían a carcajadas y lloraban a veces como mares, cada abrazo que se daban juntaban pedazos de algunos sueños caídos que cada uno albergaba en su alma....
Pasaron días, meses, años y en una tarde como esa donde se conocieron, tomados de la mano comenzó a llover muy fuerte de esas lluvias torrenciales con truenos, (lluvia eléctrica) comenzaron a correr velozmente para llegar algún sitio donde pudieran resguardarse de las gotas golpeadoras, Sara apenas y podía correr con sus botas entaconadas, mientras que a Matias se le resbalan sus tenis sobre el asfalto empapado, él la sostenía fuertemente de la mano para no caer y ambos lograban no perder el equilibrio sobre esa abismal tormenta.
De repente un rayo cayó cerca de ellos y haciendo un eco sobre sus manos unidas , se escucho un grito de dolor que traspasó el ruido de la lluvia imparable...el que tuvo más daño fue Matias que era quien cubría la mano de Sara.
Cayó en un coma profundo del cual no podía despertar. Sara tenía heridas profundas y estaba todo el tiempo en constante observación, su recuperación fue muy lenta mientras que Matias seguía en ese sueño donde sus parpados cerraban pesadamente. Sara a diario lo visitaba le contaba como eran sus días sin el, los doctores le decían que no había ya posibilidad de que Matias despertará pero ella quería creer en que existían los milagros, al amanecer siempre sus pies visitaba ese hospital tan frío, había quienes trataban de convencerla que comenzara a rehacer su vida y se preparara para dejar partir a Matias pero ella no lo hacía...
Después de un tiempo prolongado donde los meses se volvieron eternos, en una mañana de Octubre Matías despertó suavemente su rostro dibujó una sonrisa como sabiendo que había llegado de un lugar lejano, a la primer persona que vío fue a Sara ;cuando la miró sintió un dolor asociado al del día en que surgió el accidente la recordaba pero no sentía el amor que lo había unido a ella, sino el dolor que lastimado su cuerpo.
Salió del hospital y trataron de rehacer su vida como aquellos seres que se habían enamorado pero en su lugar había miedo e intranquilidad cada que se tomaban de la mano lo inevitable había sucedido ya no eran los de antes, cuando había tormentas se destapa un miedo incontrolable entre ellos, los doctores decían que era normal por el evento tan penetrante que habían tenido. Matias no pudo con eso y se terminó yendo de con Sara.
Mientras tanto no sabiendo Sara hacia a donde dirigir su coraje mientras llovía tomó valor aunque realmente su corazón latía como si estuviese a punto de ver a un monstruo convertido en agua, aterrada salío de su casa y sintió como cada gota comenzaba a empaparla ella , eran días lluviosos por lo tanto cada que se avecinaba la lluvia era una invitación a encontrarse con ese terror que aún se sentía en la atmósfera, siguió haciéndolo hasta convertirse en un ritual para ella empaparse en agua, llorar con la lluvia hasta sentirse parte de ella, muchas tardes de tormentas habitaron en su corazón pero el dolor pasó y el miedo se esfumó... Se hizo lluvia y agradeció aquella mano sobre la suya el día del accidente porque al final de todo estaba viva... y Matias también en algún sitio donde fuera pero estaba vivo...
La lluvia a veces se vuelve mares en los ojos de aquellos a los que les cayeron un rayo y jamas volvieron a ser los mismos..
viernes, 9 de enero de 2015
Un encuentro cuando aún no sucedía
Del baúl del recuerdo donde parecía tan efímero nuestro encuentro:
Oct 2008
Parecía estar marcado para no llegar a la muestra que queríamos llegar.
Parecía estar marcado para no llegar a la muestra que queríamos llegar.
Tanto tú como yo.
Es como si fuéramos de espaldas en sentido contrario,
pero no siempre es así, porque hay veces en que estamos en el otro lugar.
Tal vez hay alguien más grande que juega con nuestro enlace y no nos voltea para ponernos de frente.
Quizás hace falta intencionarnos más para lograrlo, de ambas maneras puede resultar fascinante.
pero no siempre es así, porque hay veces en que estamos en el otro lugar.
Tal vez hay alguien más grande que juega con nuestro enlace y no nos voltea para ponernos de frente.
Quizás hace falta intencionarnos más para lograrlo, de ambas maneras puede resultar fascinante.
Por lo general se lo relegamos al tiempo, al misterio y a la espera.
¡Qué bárbaros salimos! Nos aprovechamos más de nosotros mismos antes que del encuentro.
Eso es como muy raro al igual que su explicación.
Eso es como muy raro al igual que su explicación.
Ya ni se qué más escribir, pensé mucho en decir algo.
¿De qué estamos hablando? creo que lo olvidé.
¿Era del encuentro o de que no pudimos vernos?
Algo extraña esta plática.
¿De qué estamos hablando? creo que lo olvidé.
¿Era del encuentro o de que no pudimos vernos?
Algo extraña esta plática.
Entonces hemos hablado de tanto y bonito con misterio.
Sin saber nos expresamos entre nosotros, pero sólo cuando ambos.
Un encuentro único, que hasta creó nuestra manera de platicarlo.
Pero para que haya de darse físicamente, creo que no se necesita de tanto.
Es más puede llegar en cualquier momento.
Pero si nos referimos a un instante nada lejano, si faltaría algo para que llegue a darse.
Supongo que sería nada más que algunas pocas banalidades que nos han entre-tenido bastante.
Yo digo pues, que ese algo que nos hace falta no es más importante que nosotros mismos, pero siempre requiere tiempo un encuentro.
Como hasta ahora ha requerido el misterio, la espera y las banalidades.
Porque este acercamiento ya es muy grande camino atrás, ahora imagina lo enorme enfrente de él.
Está creciendo profundamente que aún sin vernos podemos admirar lo hermoso que se está manifestando.
Una parte mágica y con misticismo evidentemente.
La unión en otro espacio eterno.
Aunque deseamos evidenciar ese cuerpo que mantiene a la forma del alma.
Compartir todos los sentidos de este cuerpo.
Vivirnos en la cotidianidad, de lo etéreo a lo terrenal.
Que nos levantemos mutuamente del tropiezo y volemos.
Lejos, lejos hasta descubrir otro nuevo encuentro juntos.
Ya estuvo bueno de mirar de frente a nuestra ausencia y contarnos todo el tiempo cómo es.
Porque déjame decirte que incluso tu ausencia la abrazo bien, pues es muy grata.
Tan sólo imagina cómo será de exorbitante la sublime presencia.
Pero muy agustos así; hablándonos suave, para ver hasta donde termina y seguir confabulados por la próxima unión.
Explorando al paso cada aspecto, y llegar a los inexplorables.
Como cultivadores de incontables recuerdos.
Coincidiendo en la impresión al saber de la existencia del otro.
Ser estar.
Fluyendo en etereidad.
Juntos es como nos conocimos y así nos comportaremos sin necesidad de saberlo.
Es probable que luego de nuestro enfrentamiento no queramos voltear de nuevo.
Pero igual como todo lo podemos afrontar.
Aunque tengamos que pasar por los senderos que nos harán llorar, pues tenemos que conocer la tristeza que nos da el otro. La melancolía que se nos originará por regresar con nuestra ausencia,
y la nostalgia que viene con su dosis de añoranza.
Habrá que conocer esa forma de extrañar que nosotros creamos para profundizar en el encuentro comprendiéndolo fondo a fondo y viceversa.
De cualquier manera siempre nos regalamos sorpresas que además van bien enfocadas a un mismo punto, cuando de ambos se trata y deseamos permanecer suspendidos hacia el vértice del nexo.
Como un final del comienzo, mientras que en agua caen las frases y en ratos les responda el eco, para persistir en percibirlo de diferente manera con otro sentido, en la conexión de todas sus ambigüedades.
Sin saber nos expresamos entre nosotros, pero sólo cuando ambos.
Un encuentro único, que hasta creó nuestra manera de platicarlo.
Pero para que haya de darse físicamente, creo que no se necesita de tanto.
Es más puede llegar en cualquier momento.
Pero si nos referimos a un instante nada lejano, si faltaría algo para que llegue a darse.
Supongo que sería nada más que algunas pocas banalidades que nos han entre-tenido bastante.
Yo digo pues, que ese algo que nos hace falta no es más importante que nosotros mismos, pero siempre requiere tiempo un encuentro.
Como hasta ahora ha requerido el misterio, la espera y las banalidades.
Porque este acercamiento ya es muy grande camino atrás, ahora imagina lo enorme enfrente de él.
Está creciendo profundamente que aún sin vernos podemos admirar lo hermoso que se está manifestando.
Una parte mágica y con misticismo evidentemente.
La unión en otro espacio eterno.
Aunque deseamos evidenciar ese cuerpo que mantiene a la forma del alma.
Compartir todos los sentidos de este cuerpo.
Vivirnos en la cotidianidad, de lo etéreo a lo terrenal.
Que nos levantemos mutuamente del tropiezo y volemos.
Lejos, lejos hasta descubrir otro nuevo encuentro juntos.
Ya estuvo bueno de mirar de frente a nuestra ausencia y contarnos todo el tiempo cómo es.
Porque déjame decirte que incluso tu ausencia la abrazo bien, pues es muy grata.
Tan sólo imagina cómo será de exorbitante la sublime presencia.
Pero muy agustos así; hablándonos suave, para ver hasta donde termina y seguir confabulados por la próxima unión.
Explorando al paso cada aspecto, y llegar a los inexplorables.
Como cultivadores de incontables recuerdos.
Coincidiendo en la impresión al saber de la existencia del otro.
Ser estar.
Fluyendo en etereidad.
Juntos es como nos conocimos y así nos comportaremos sin necesidad de saberlo.
Es probable que luego de nuestro enfrentamiento no queramos voltear de nuevo.
Pero igual como todo lo podemos afrontar.
Aunque tengamos que pasar por los senderos que nos harán llorar, pues tenemos que conocer la tristeza que nos da el otro. La melancolía que se nos originará por regresar con nuestra ausencia,
y la nostalgia que viene con su dosis de añoranza.
Habrá que conocer esa forma de extrañar que nosotros creamos para profundizar en el encuentro comprendiéndolo fondo a fondo y viceversa.
De cualquier manera siempre nos regalamos sorpresas que además van bien enfocadas a un mismo punto, cuando de ambos se trata y deseamos permanecer suspendidos hacia el vértice del nexo.
Como un final del comienzo, mientras que en agua caen las frases y en ratos les responda el eco, para persistir en percibirlo de diferente manera con otro sentido, en la conexión de todas sus ambigüedades.
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